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jueves, 26 de febrero de 2015

Subidón de azúcar

Y metidos en harina en el tema comuniones, y después de que los recordatorios que les mostrábamos aquí sean de los que nuestros invitados recuerdan pasada la fecha, les ponemos en bandeja, literalmente, lo que al fin y al cabo quieren nuestros protagonistas: una tonelada de chuches. No se ofendan, pero ese día, entre nervios y regalos, el solomillo del menú tiene bastantes papeletas de que se quede en plato.


Si en las bodas, en las que la media de edad es mas elevada y hay comida como si no hubiese un mañana, los invitados se pegan por los m&m´s, que les voy a contar de un evento en el que a los homenajeados les falta algún diente. Hace falta un candy bar o sweet corner sí o sí.


Las claves? Cantidad: cuanto mas, mejor, aunque acabemos en urgencias esa noche, pero que con solo ver la cantidad de moras rojas que hay, se les ilumine la mirada. 


Colorido: olvídense de los candy bar en tonos sobrios que están hechos para que la comida combine con el mantel de hilo. Hay que darle al colorido, que nuestro candy bar supure colorante, como si fueran a meterle mano a la paleta completa de Plastidecor.

 
Y lo mas importante: currénselo, que los ganchitos y el bimbo con nocilla en platos de plástico blanco son para los cumpleaños impares. La comunión es el EVENTO de los primeros diez años de vida...preparen algo que incluso los abuelos de las criaturas quieran probar aunque su cantinela habitual sea que eso no alimenta. 

Y si necesitan ayuda, nos dan un silbidito.